Retos para la plenitud. Segundo reto. Balance del mes
Hoy se acaba el mes de julio y toca hacer balance de este Segundo Reto, que para este mes era Meditación, 30 días de meditación.
¿Cómo me ha ido? Me ha gustado mucho la Meditación de Tres Minutos. Antes de plantearme este reto, no había hecho esta meditación salvo en alguna ocasión aislada pero no como rutina. Total que me ha encantado. Me encanta la sensación al abrir los ojos después de esos 3 minutos, el mundo se ve... distinto, renovado, qué se yo, "llega" más directamente, es difícil definirlo, hay que sentirlo. Total, la Meditación de Tres Minutos se va a quedar conmigo.
¿Ha sido fácil cumplir el reto? Pues sí y no.
La Meditación de Tres Minutos, al ser tan corta, ha sido fácil incluirla incluso en los días más complicados; sin embargo, la he hecho sólo 59 de las 62 veces que tocaban. ¿Qué pasó?
Justo lo contrario de lo que ocurría con el Primer Reto. En el Primer Reto, mis rutinas convertidas en inercias me hacían difícil cumplir con él. En este Segundo Reto, mi vida rutinaria me ayudaba a llevar adelante el reto ya que había insertado esta nueva rutina entre mis rutinas cotidianas: me levanto, hago la meditación, desayuno... Genial, sin problemas.
Pero en el momento en el que salgo de mis rutinas, cuando paso el finde fuera o salgo a cenar, por ejemplo, al no estar todavía completamente integrada en mis costumbres, se me olvida y no es hasta la mañana siguiente que me doy cuenta. Uyyy, vaya.
Por lo demás, es una rutina fantástica para urbanitas estresados; al requerir tan poco tiempo, en el momento en que te das cuenta de que la has olvidado puedes ponerte con ella. Un par de días me he dado cuenta ya en la cama de que se me había olvidado. Si hubiese necesitado más tiempo, cansada y en la cama como estaba, lo habría dejado correr. Pero 3 minutos son tan pocos que mandé callar a la vocecilla tonta que me decía "uffff, si total ya mañana..."
Más difícil me ha resultado hacer las Respiraciones Conscientes y es que, al no estar ubicadas en un momento concreto, es muy fácil olvidarlas. Así que a días me acordaba varias veces y otros apenas ninguna.
Mejoró mucho la cosa cuando les asigné un momento: cada hora, sonaba el avisador de respiraciones conscientes (el móvil vale para todo). Así, funciona. Y es que, al no requerir tiempo ni condiciones especiales, el único escollo para realizar las respiraciones conscientes es recordar que has decidido hacerlas.
Anímate tú también a asumir este reto y cuéntanos cómo te ha ido en los comentarios.
Un beso, compañer@s caminantes


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